Por qué se van las personas de las empresas (y cómo evitarlo)
Esta es una de las preguntas más incómodas que cualquier director o manager puede hacerse. Y sin embargo, es la más necesaria.
¿Por qué se van las personas de las empresas?
¿Tendrá que ver con las conductas de sus lideres que se vayan las personas? ¿Quién no sueña con un líder empático, compasivo y que la cultura de la empresa también tenga estos rasgos por definición?
Porque siendo sinceros, ¿quién trabaja en estos días sólo por la nómina?
Las personas no quieren ser «recursos»: el primer error del liderazgo tradicional
El tiempo que invierten en la empresa no puede verse reflejado únicamente en la cuenta de resultados, sino también en el bienestar y la felicidad que manifiesta su modelo de negocio.
Porque convengamos que los negocios basados en productos de excelencia, pero con escasa satisfacción en las personas, tienen los días contados.
Las empresas que se atreven a transformarse —y cuentan con líderes que sostienen esos cambios con el consenso de sus colaboradores— son empresas más felices, porque todos se sienten parte de un objetivo común. Buenas relaciones con compañeros y responsables, un liderazgo sostenible, un clima donde la gratitud, el reconocimiento y la celebración de los éxitos sean moneda corriente: esos son los indicadores reales de felicidad organizacional.
Según Pablo Claver, autor de Por fin es lunes, «las personas trabajan una media de 10.500 días a lo largo de su vida, cifra que irá creciendo con el aumento de la esperanza de vida y la edad de jubilación. Por eso es fundamental introducir planes de felicidad, no solo por razones emocionales: numerosos estudios muestran que las compañías con empleados felices son más rentables y productivas».
Qué dice la evidencia: el impacto real de la felicidad en el trabajo
Los números que ninguna empresa debería ignorar
Según una encuesta de Gallup, solo un 15% de personas son felices en su trabajo. Y sin embargo, los datos del impacto son contundentes:
- Las empresas con buen clima laboral registran un incremento del 31% en productividad.
- Las ventas crecen hasta un 37% más.
- La rotación laboral disminuye hasta un 51%.
- La retención del talento aumenta un 44%.
En consonancia con estos datos han surgido formadores especializados en felicidad corporativa, basados en neurociencia, que diseñan e implementan Planes de Felicidad en organizaciones. Porque seamos sinceros: ¿Cómo vas a ser feliz en tu vida si no eres feliz en tu trabajo?
Los 5 factores que realmente retienen el talento en las organizaciones
Después de años acompañando a empresas y equipos desde MRC, estos son los factores que más influyen en la satisfacción y la permanencia de las personas:
- Un buen ambiente basado en relaciones personales fluidas y compañerismo.
- La conciliación laboral y personal, entendida como un derecho, no como un privilegio.
- Un liderazgo que comprende que no se pueden conseguir los mejores resultados sin el máximo apoyo del equipo.
- La posibilidad de desarrollar habilidades y competencias personales dentro de la organización.
- Una compensación económica justa que permita una calidad de vida correcta.
Es llamativo —pero significativo— que lo menos valorado por los trabajadores españoles sean los beneficios sociales clásicos: el seguro médico, los descuentos en actividades educativas o los cheques restaurante. Tal vez hemos olvidado lo difícil que fue conquistar esos derechos, y ahora se perciben como simples obligaciones.
Mientras tanto, «la apreciación» se mantiene como uno de los factores de felicidad más determinantes. Muchas personas cambian incluso de ciudad o de país en búsqueda de esa apreciación que no encuentran en su empresa actual.
La felicidad en el trabajo es medible — y también es responsabilidad de cada persona
La felicidad no es un concepto etéreo: es posible medir cómo la satisfacción laboral se traduce en mayor rendimiento. Aunque no corresponde solo a la empresa garantizarla. También depende de cada uno de nosotros.
El liderazgo como motor del compromiso
El modelo de negocio de la compañía debe comprometerse a ofrecer estímulos suficientes para buscar el potencial oculto de cada una de las personas y encontrarlo.
Las personas más equilibradas y realistas valoran especialmente estas organizaciones, y son más fieles y comprometidas con los objetivos cuando sienten que tienen voz y voto en cómo alcanzarlos. Cualquier miembro de una organización así sabe que habrá vaivenes, días mejores y días peores. Sabe que la felicidad eterna no existe. Pero su compromiso se mantiene inalterado.
La frustración llega cuando las expectativas de felicidad son irreales. La motivación real reside en sentirse reconocido, respetado, evolucionar profesionalmente y manifestar orgullo de pertenencia.
El dinero importa —partimos de que un aumento de sueldo hace feliz a cualquiera, aunque después no se recuerde en el tiempo—. Pero un ascenso tampoco es un factor definitivo de satisfacción si trae consigo largas jornadas de viaje, lejos de casa, lejos de la familia, en estrés constante. Muchas personas se han arrepentido a corto plazo al darse cuenta de que más dinero no siempre significa más calidad de vida.
Y resulta que la calidad de vida es lo que más se acerca a la felicidad.
Autor: Robert Karro – Socio Director y entrenador de MRC