¿Por qué somos así?

¿Por qué somos así?

experiencia del empleado
Artículo escrito por @CesarDeLaPaz socio director en MRC International people training.

El otro día me preguntó un amigo:

¿Por qué somos así?

¿A qué te refieres?, le contesté. Él se quedó callado un momento y con un gesto muy serio me explicó:

A mi hijo le hacen rabiar los demás niños en el colegio todo el día. O al menos es lo que nos cuenta.  No sé. Lo hemos comentado en el colegio, pero los profesores nos dicen que no han visto nada fuera de lo normal. Parece que tenemos que asumir que es normal que le estén tratando mal.

El abuelo del niño, que es de otra época, dice que el niño se defienda y me imagino que se refiere a físicamente. Mi mujer opina que le cambiemos de colegio.

Yo no sé qué hacer ni qué aconsejar a mi hijo. Le suelo decir que no haga caso. Que evite a los niños que le están acosando. El pobre me mira y asiente. No sé si realmente le sirven de algo mis consejos.

Mi amigo estaba muy triste a esas alturas de su relato. Yo, sin saber tampoco qué decirle, le intenté animar. Ya pasará, le dije. Son rachas y etapas de la vida, seguro que sale adelante. Recurro al optimismo cuando no se me ocurre nada más. Me dio la impresión de que mi amigo esperaba algo más de mí.

Reflexionando sobre esta historia y muchas más que todos conocemos muy similares, cabe preguntarse sin duda: ¿Por qué somos así?

Evidentemente no es nada nuevo. Los hermanos se chinchan unos a otros. Todos compiten por ser el mejor y muchas veces, para lograrlo, no dudan en denostar a los otros hermanos o hermanas. No obstante, entre hermanos casi siempre hay un cariño o una empatía que equilibra esta competitividad.

¿Pero qué está pasando en los colegios? ¿Por qué el acoso a tantas niñas y tantos niños? ¿Qué les pasa a los acosadores? ¿Qué los lleva a machacar a los demás? ¿Es para sentirse mejores? ¿Aceptados? ¿Líderes?

Puede haber muchas causas para tanta agresividad:

  • Los niños están menos atendidos por sus padres -no tienen tiempo- y son más agresivos unos con otros por despecho, incluso para llamar la atención.
  • El único valor real en el que les estamos educando hoy en día a los niños es en ser la mejor o el mejor, en lo que sea; o mejor en todo.
  • El consumo excesivo estimula la insatisfacción y la necesidad de tener más y sobre todo mostrarlo más. Es el motor emocional de las sociedades desarrolladas.
  • El comportamiento competitivo primitivo de los niños no está contenido por una autoridad, que ni padres ni educadores muy a menudo tenemos ya.
  • Las redes sociales son un espacio perfecto para pavonearse y hacer daño a los demás.
  • … y un sinfín de posibles causas más. El caso es que los niños de hoy en día están en modo competitividad.

Ahora me gustaría trasladar esta reflexión a las organizaciones; al ámbito profesional.

¿Puede ser que la dimensión negativa de la competitividad esté también en la empresa?

Teniendo en cuenta que la competitividad es una palanca de éxito para la consecución de resultados, es difícil posicionarse. Pero tenemos que ser objetivos. Enumero cinco de los comportamientos que sí veo que están presentes en las empresas y aunque nos cueste admitirlo, creo que no son precisamente positivos…ni tampoco rentables:

  1. La colaboración entre personas y departamentos en las organizaciones es deficitaria en muchas empresas. Prima el individualismo.
  2. La mentira -en todas sus versiones-, se usa con mucha frecuencia para sacar ventaja competitiva entre compañeros y por supuesto con clientes y proveedores.
  3. Las nuevas generaciones que se integran en las organizaciones en muchas ocasiones creen que sólo ellos son inteligentes y están actualizados. No muestran respeto, salvo el fingido para prosperar, ni fidelidad a la organización o a los demás.
  4. Las decisiones de muchas empresas están movidas por el cortoplacismo y el resultado a toda costa. Aspectos como la sostenibilidad o el medioambiente para muchas organizaciones, sólo son un maquillaje.
  5. Las barreras a la conciliación y la sobreexplotación laboral, hoy son muy comunes.

Podría seguir enumerando…

Muchos trivializan y consideran secundarias, iniciativas como reforzar los valores de la empresa y apostar por una cultura de trabajo en equipo. No entienden la importancia de una cultura de excelencia basada en la competencia con uno mismo y no contra los demás.

Otros también se burlan de la importancia de buscar la mejora de la experiencia de empleado. Se burlan de los que entendemos que la empresa es un lugar en el que pasamos una parte importante de nuestra vida y por tanto su clima es clave para el bienestar de todas personas que la integran.

Muchos de esos que se burlan, tienen a su hija y a su hijo sufriendo acoso competitivo en el colegio. No saben lo que hacer para ayudarles y se preguntan: ¿Por qué somos así?

 

 

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